miércoles, 20 de septiembre de 2006

Etapa 5 - Cirauqui - Villamayor de Monjardín

Esta etapa se presentaba dudosa, de hecho hasta el último momento estuve dudando si quedarme en Villamayor de Monjardín o hacer 12 kilómetros más atravesando el que, Ainhoa, la hospitalera del albergue de Cirauqui, llamó el pequeño desierto. Al final decidí descansar, pero mejor empezar por el principio.

Salí sobre las ocho de Cirauqui, atravesé el arco que estaba en la plaza mayor y anduve sobre el puente romano y la calzada romana. Qué bien se hacían las cosas hace tantos siglos, que todavía duran...

Pasé por Lorca y Villatuerta, parando a tomar algún bollo que llevaba para no perder tiempo en desayunar, y sobre las once de la mañana había llegado a Estella, muy bonita ciudad peregrina, con una preciosa iglesia en su entrada. Atravesé la ciudad visitando lo básico, y casi sin darme cuenta estaba ya en su salida.



Saliendo de Estella fue cuando me di cuenta que mi rodilla derecha no estaba en muy buenas condiciones. Sentía un dolor punzante en cada paso, y al subir la cuesta de Ayegui se incrementó bastante. En ese momento sentí ganas de parar, no sabía si podría llegar a Villamayor y mucho menos hasta Los Arcos. Hice fuerzas y continué hasta llegar a Irache.

En Irache nada más llegar encontré la fuente del vino. Es muy muy bonita, y además de poder beber un poco de vino, mi amigo Pascualín pudo verme desde Madrid a través de la web cam que allí tienen instalada.


En el monasterio de Irache descansé un poco, en su plaza central con su fuente. Después entré en la iglesia y escribí en el libro de peticiones a la Virgen de Irache. En aquel momento nada me preocupaba más que mi rodilla, y le pedí a la virgen que cuidase de mis piernas para poder llegar a Santiago. Cuando salí de la iglesia me di cuenta que esa virgen suele sanar a los peregrinos, y que hay un mosaico en la puerta con una oración. Saliendo del monasterio ya me dolía menos, y al llegar a Ázqueta el dolor desapareció por completo, por lo que pude llegar sin problemas a Villamayor de Monjardín, decidí descansar allí, dormir la siesta y después estuve visitando el pueblo con la esperanza de que al día siguiente mi pierna mejorase.


Subí al castillo, la vista desde arriba es espectacular. La iglesia del pueblo es muy bonita, y en general el pueblo es precioso. Me alojé en el albergue Oasis, cena, desayuno y cama por 15€. La cena fue buena y abundante, y entablé conversación con tres chicas brasileñas muy guapas y un hombre catalán que venía de Somport haciendo la ruta aragonesa. La noche llegó de forma agradable y me fui a la cama sobre las diez de la noche.