viernes, 22 de septiembre de 2006

Etapa 7 - Logroño - Nájera

Cuando desperté no supe dónde estaba mi botella de vino, la que me habían regalado el día anterior y había dejado entre mis cosas. De hecho tuve la tentación de coger una que había en una estatua de Santiago sentado, en su regazo, pero al final no lo hice. Después, mi botella apareció, y me enteré que la botella de la estatua estaba puesta ahí a propósito, dando mala suerte al que la cogiera.


La salida de Logroño es preciosa, Atraviesa el parque de la Grajera, con un bonito lago artificial. El agradable paseo hace que los kilómetros pasen casi sin que uno se entere, incluso cogimos higos de un árbol. Fue entonces cuando llegamos al tenderete de Marcelino Peregrino. Es una persona que te impresiona mucho cuando la ves, sus ojos azules te hacen ver que es una persona antigua, que no vieja, como le escribí en su cuaderno, en el que le encanta que le hagan dibujos. Se dedica a ofrecer manzanas, peras y galletas a los peregrinos, todo gratis, no acepta donativos. A Benedo y a Apolonio les regaló una vara a cada uno, y a mí me escribió en el cuaderno el siguiente poema:


Para Jose Ignacio este poema del "Mendas":
El camino...
me enseña...
a ser mi amigo
y amigo de los demás


Le cogí una galleta de su mesa, y me persiguió a voz en grito con una docena más de galletas y un par de manzanas diciendo que con lo grande que soy con una sola galleta no llego a Santiago. Una persona asombrosa, realmente me alegró el día con su forma de ser, desbordaba bondad por los cuatro costados, era increíble.


Así llegamos a Navarrete, una bonita ciudad pequeña donde comimos un bocadillo de chorizo. En esta localidad quedaban exactamente 600 kilómetros para llegar a Santiago. Tras una larga caminata que pasó por Ventosa solamente para descansar un poco las piernas y coger agua, llegué a Nájera sobre las seis de la tarde. Es un lugar muy bonito, tras dejar las cosas en el albergue visitamos la iglesia, muy 'moderna' para su época y muy impresionante. Mucho más bonito el monasterio de Nájera, el patio interior es precioso y sus columnas son muy bonitas. Mereció mucho la pena hacer noche en Nájera...