miércoles, 4 de octubre de 2006

Etapa 19 - Astorga - El Acebo

El desayuno fue de buffet, lo que me faltaba para darle el diez al albergue. Zumo, fruta, infusiones, cereales, bollería, yogures, tostadas y seguro que me dejo algo. Un buen repostaje previo para llegar hasta El Bierzo.



Mis rodillas ya se habían olvidado de lo que era subir hasta altas alturas, aunque tras tantos días andando no es que me cueste demasiado forzar un poco las rodillas a las que ya se les había olvidado cómo se escalaba tras la llanura castellana. Un par de saltos y ya me había puesto en Foncebadón, y otro par de ellos más y ya estaba en la Cruz de Hierro.






El paisaje llegando fue asombroso, qué bonitos son las montañas que separan El Bierzo del resto de León. Y bueno, la Cruz de Hierro es muy bonita, pero estaría bien que limpiaran de vez en cuando, porque una piedra no está de más, pero una cajetilla de tabaco es basura. En fin, es un sentimiento divertido saber que no hay ningún peregrino de entre todos los miles que esté más alto que tú en ese momento. Un chico francés que venía acompañado de una chica italiana me hizo una foto y seguí hasta Manjarín.



El paisaje seguía siendo una pasada, nada que ver con Castilla, Navarra y La Rioja volvían a mi memoria. Entré a saludar al hospitalero del albergue de Manjarín, me habló un peregrino de él en un bar antes de empezar a subir y pensé que alguien que deja Madrid para irse a poner un albergue en lo alto de una montaña sería alguien especial, pero me equivoqué, o al menos eso me pareció, porque Tomás era una persona sosa y vacía, que me ofreció café y me pidió rápidamente un donativo para después marcharse. Igual tenía un mal día...



Hice la bajada al pueblo casi a la par que el chico francés y la chica italiana, y al llegar a El Acebo me di cuenta de cómo había cambiado la cosa; casas de madera, paisaje de fondo para cada calle del pueblo, una pasada. El chico francés estaba encantado, decía que tras mucho tiempo de conocer alemanes y gente del norte de Europa, estar con un español y una italiana, latinos, como él nos llamó, era todo un placer. Además estando ya en Galicia, como él denominaba a El Bierzo, pues él decía que una vez se pasa la Cruz de Hierro se entra ya en Galicia.




Dormí y cené con ellos en el albergue El Acebo, por 5€ y 10€ respectivamente cada cosa. Muy bien, por cierto. Y como dato anecdótico de la jornada, coincidí en la merienda en el bar del pueblo con un ex jugador del Rayo Vallecano B, Rodri, que ahora se dedica a comercial de productos de limpieza, el cuál me dio saludos para Míchel. El mundo es un pañuelo, lleno de mocos como decía Benedo, pero al fin y al cabo un pañuelo.



2 comentarios:

Luis dijo...

Excelente, El rayo es mi equipo Sentimental, algun dia volverá a estar donde le corresponde.. Que bien que el paisaje vuelve a tomar forma otra vez

Luis Fernando dijo...

Hola soy yo otra vez. Te comento que estoy haciendo el camino y ahora estoy en el albergue del Pilar en Rabadal del Camino. Vi en una de las señalizaciones qu decia TODO SE CUMPLE t me recorde de ti jejejejejeje. Escribeme a luisfernando1979@gmail.com. Ah y por cierto, te hice caso y comi en el restaurante Gaudi