sábado, 14 de octubre de 2006

Etapa 29 - Pedrouzo - Santiago de Compostela

No se puede explicar con palabras. Llegando a Santiago te invade un sentimiento mixto de pena, alegría y emoción; no sabes cómo es posible que puedas estar triste y alegre a la vez, pero así es.




Santiago ya está ahí, tras tantos kilómetros de penitencia, ya puedes ver las torres de la catedral a lo lejos y entonces se te pone la piel de gallina y se aprieta más ese nudo que tenías en la garganta y que no ha parado desde que viste en el camino una piedra que ponía "Santiago".



Atraviesas una y otra calle, con una ilusión que no sabes cómo expresar, buscando rápido tras las esquinas para ver si ya está ahí la catedral. Hasta que por fin llega...


Y la ves ahí, con todo su esplendor, es una catedral hecha para los peregrinos, para gente como tú que un buen día decidió salir varios cientos de kilómetros atrás de algún sitio perdido para hoy ser el protagonista y entrar con el corazón en un puño en la plaza de El Obradoiro.

Y yo no suelo llorar, de hecho pocas personas me han visto hacerlo y pocas veces lo he hecho, pero cuando crucé el arco que da acceso a la catedral, solté una lagrimilla.

Porque en ese momento sabes que eres una persona especial en este mundo, sabes que tienes que hacer algo grande, algo importante, que todo esto no va a quedar impasible tras tus pasos. Y poco importa que te den un papel con tu nombre en latín para enmarcarlo en la pared, poco importa pasar gratis donde sea, dar el abrazo al santo o que te inviten a comer o a un descuento en el billete de avión de vuelta a casa. A quien más quieres abrazar es a esa niña que no entiende una palabra de español y que conociste hace tres días, o a ese hombre que bien podría ser tu padre y con el que te has reído lo mismo que un día de juerga con tus mejores amigos, o a gente que viste en las primeras etapas y ahora vuelves a encontrarte frente a la catedral porque el destino no ha querido que los vuelvas a ver hasta hoy, o a esos chicos que viven en tu misma ciudad y que sólo a cientos de pueblos de vuestros barrios ibas a conocerles para que ahora sean tus amigos.

Ahora ya está todo hecho, eres una persona nueva, renovada, el mundo ya no lo volverás a ver con los mismos ojos y sabes que volverás a cruzar algún día el mismo camino que te ha traído hasta aquí. Cuando tengas un problema acudirás a Santiago Mayor Peregrino y él ya se encargará de velar porque tus pasos en esta vida sigan el mismo camino que los que un día te llevaron desde un pueblo perdido que no sabías ni que existía hasta el sitio donde han viajado tantos y tantos sueños.

Ahora ya sabes que sí, que es verdad, que "todo se cumple..." y que Santiago Mayor Peregrino tiene un seguidor más...





3 comentarios:

Anónimo dijo...

estoy de acuerdo, todo se cumple...

Luis dijo...

Increible......
He leido todas las etapas desde BUrgos, y realmente siento que eres alguien especial, todo lo que leia, sentia que era como una premonición de lo que voy a empezar el 24 de Agosto, por favor ponte en contacto conmigo, quiero pedirte algunos consejos. Basicamente puedo imaginar que nos parecemos en algo, por ejemplo, todo lo que he leido del camino es "no hacer comida copiosas (frase que me tiene verde)es mejor ir acompañado (si nadie quiere ir, pues voy solo). Y por lo que veo has hecho el camino en el mismo plan que lo voy hacer yo, si la comida se ve nuena, me la comer tod con posibilidad de pedir mas, si me provoca un vino, me lo tomare, y cuando este en una muy bonita viusta me detendre a fumarme un gicarrillo, y siempre estaré meditando y siempre tendre en cuenta los por ques de hacer el camino..

Anónimo dijo...

Tienes razon en el camino haz lo q el corazon te diga.No hay trabas no hay impedimentos.Si te apetece un vino tomatele si te apetece fumarte un cigarrillo fumatele.Cada persona esbun mundo.Yo estoy recien venida de hacerlo y he hecho eso.